El turismo en el camino Jacobeo del Ebro

Hay un refrán que dice “todos los caminos conducen a Roma”, pero en Zaragoza se suele hacer mención de que “otros muchos caminos lo hacen a… Santiago de Compostela”.

Uno de estos es el conocido como “camino francés”, mismo que atraviesa los puertos pirenaicos por el Norte de Castilla, esto hasta llegar hacia  Galicia. En toda esta región existieron algunas vías alternas por donde muchos devotos y penitentes transitaron durante muchos siglos hacia el campus Stellae, o también conocido como “campo de estrellas”, en donde se dice que está la tumba del apóstol.

Así también se conoce la ruta que bordea el cauce del Ebro hasta Logroño, misma que se hizo transitable luego de que el rey aragonés en el siglo XIII (Jaime I) habría contestado los Baleares y Valencia, con lo que se hizo más segura la navegación por toda la parte occidental del Mediterráneo.

Adentrándose en lo que hoy es la provincia de Zaragoza (cerca de la localidad de Fabara), se puede llegar a un punto de la capital aragonesa que viene a ser la parada obligada para todo transeúnte, lugar en donde se dice que la virgen María se le había aparecido a Santiago.

A lo largo de toda esta ruta, los diferentes monarcas, nobles así como diferentes órdenes militares tenían el deber de proteger a todos los peregrinos que circulaban por el lugar, creándose con ese motivo toda una ruta de laboratorios, hospitales y albergues, los cuales en la actualidad han desaparecido por completo.

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