La ciudad escondida

El viajero deber seguir el río, todo a la derecha, más allá incluso, encontrará Zaragoza. La ciudad que se extiende ante sus ojos comparte hoteles de lujo como el Hotel Sacerdote Oriente y catedrales inigualables como el Pilar. Es justo dentro de esta mezcolanza cultural donde se pueden encontrar los restos mozárabes de una forma de vida extinguida.

edificio

Como si de un rascacielos callejero se tratase, entre dos calles el invitado encontrará la Aljafería, monumento construido a mitad del siglo XI para los reyes de Saraqusta.

La Aljaferia tiene el honor de ser el único edificio de la época de las taifas que se conserva en España. Una de sus virtudes más espectaculares es el enorme pórtico que da paso al salón dorado. Decorado por lacerías y relieves empedrados no tiene nada que envidiar al blanco perenne del Sacre Coeur francés. Como si el tiempo no hubiera pasado, la resonancia de los pasos del visitante le transportará a una época pérdida en el tiempo viva gracias a la memoria de este edificio.

Siguiendo los pasos de nuestra visita podemos encontrar una pequeña mezquita atravesando un pequeño arco de herradura que puede recordar a la mezquita más famosa de la península. Quizá la cruzada de los Reyes Católicos que transformaron su techo a la altura de las Iglesias de la época haya mermado su importancia histórica lo que no impide que sea aún hoy un regalo para la vista del viajero.

Por último, si el viajero se decidiese a traspasar este muro medieval nos encontrará el Patio de Santa Isabel, ajardinado con varios pórticos y arcos.

Quizá sea la mezcla de culturas lo que convierte a la Aljaferia en algo único, un monumento que representa el espíritu de la propia ciudad, dividida en dos y que crece mirando al futuro, que mira al río, a la derecha, más allá.

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