Navidad en la Plaza del Pilar

Navidad en la Plaza del Pilar

Si quieres que no falte de nada en estos días festivos que se acercan, no puedes dejar de visitar los distintos puntos de la ciudad que se han transformado en una auténtica postal de Navidad. Espacios en los que poder disfrutar en familia, con amigos o con esa persona especial que tienes en mente. Uno de estos espacios es la plaza del Pilar, que un año más se contagia de espíritu navideño y la convierte en un lugar aún más especial si cabe.

Allí podrás encontrar, entre otras cosas, los tradicionales mercadillos navideños, tan típicos en ciudades europeas como París, Berlín, Múnich, Roma, Florencia, Viena, Londres o Madrid. En concreto en Zaragoza podemos encontrar puestos de lo más variopintos, desde los que venden los habituales adornos navideños hasta los que venden alimentos como quesos, embutidos o dulces, además de objetos de joyería, abalorios, bolsos y bufandas artesanales, perfectos para regalar en estas fechas.

Si vas con niños, tienes el plan perfecto. Los más pequeños se lo pasarán en grande con los paseos en burro y con las atracciones ecológicas que podemos encontrar en esta céntrica plaza, con el carrusel de dragones, el barco vikingo o el tiovivo de madera.

Y si lo que te gusta es divertirte y a la par hacer algo de deporte, otra opción puede ser patinar en la pista de hielo o deslizarte en trineo neumático, actividades ideales para pasar una tarde navideña, apta para todos los públicos. Eso sí, cuidado con las caídas. Aun así, si te caes, no te preocupes, seguro que no eres el único. Ríe y levántate.

Para los amantes de lo XXL se puede disfrutar del tradicional Belén a tamaño natural que transforma cada año la Plaza del Pilar en un auténtico vergel. Durante el recorrido, verás que no falta detalle ni escena alguna. Verás a la lavandera, al herrero en la forja, a los agricultores en el campo, al alfarero, los comerciantes del mercado, los carpinteros… Y por supuesto la anunciación a los pastores, la llegada de los Reyes Magos y el pesebre; con buey y mula incluidos.

Por último y después de tanta actividad es muy probable que haya aflorado el apetito o las ganas de algún “tentempié”. Repartidos por toda la plaza hay distintos puntos en los que poder comer y beber, desde una delicioso crepe hasta una suculenta parrillada de carne a la brasa acompañada de un vino caliente.

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