Un hombre del saco majete

Movidos por el interés de descubrir los mitos del pasado y motivados por los últimos artículos aparecidos en Tinta de hemeroteca, intentamos destapar aquellos misterios que se han perdido en la memoria de Zaragoza. Atravesamos los archivos y nos dirigimos al año 27.
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A finales de los años 20, los periódicos se hacen eco de un grafitero de la época. Apodado con el desafortunado nombre de El hombre del saco, este gracioso artista se dedicaba a caricaturizar y a pintar a todos los presentes. De nombre Mariano, se hizo famoso entre los viandantes de aquella Zaragoza por su sentido del humor y su fino pincel.

De formación autodidacta, en las entrevistas que encontramos se puede observar que nunca había tomado clases y que su vida la había pasado entre pinturas y casas de poco lujo. Mariano era un apasionado de la imagen. Quién sabe si alguna vez tuvo la oportunidad de ver una película de cine. En el año 27 ya tenía más de 65 años.

Duele imaginarlo tan mayor, con las rodillas en carne viva como los chiquillos después de pasar una tarde en el parque intentando imitar a sus ídolos. Pero Mariano no era un niño, la boina le delata. La gorrilla en la cabeza servía para mucho más que para resguardarse del frío. Hucha improvisada y estuche para guardar la goma y el borrador, sería en ocasiones la forma de terminar una perfecta imperfección.

Cerramos el archivo con una sensación extraña. La admiración y la melancolía se nos mezclan entre los libros de la biblioteca. El hombre nos hace gracia pero no tanto la historia que hay detrás.

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