Descubriendo Zaragoza. El Monumento a los Mártires

Monumento a los Mártires de la Religión y la Patria

Probablemente, son muchas las veces que has pasado por la zaragozana Plaza de España, pero pocas las veces en las que te has detenido a contemplar el monumento que preside la plaza. Es normal. Con el trajín diario, no solemos detenernos a disfrutar de todos los tesoros que guardan nuestras calles.

Por eso, hoy queremos mostraros desde Absolut Zaragoza uno de los monumentos más importantes de la capital aragonesa, el monumento a los Mártires de la Religión y la Patria, que se levanta en torno a una fuente en la zaragozana Plaza de España.

Rodeada de algunos de los edificios más singulares de la ciudad, como es el caso del palacio de la Diputación Provincial, el Banco de España, la antigua sede del Banco Zaragozano, o el más moderno edificio de Puerta Cinegia, el monumento a los Mártires ha sido testigo del acaecer de la vida cotidiana de la ciudad, desde que fuera levantado a principios de siglo XX.

Concretamente, el monumento fue inaugurado un 24 de octubre de 1904, en sustitución de la antigua fuente de la Princesa o de Neptuno, que actualmente está ubicada en el Parque Grande.

Diseñado en piedra y bronce, fue diseñado por el arquitecto Ricardo Magdalena, siendo esculpido por Agustín Querol. Y con su construcción, la ciudad quiso honrar a los principales mártires que ha tenido Zaragoza a lo largo de los siglos, incluyendo a los Innumerables Mártires del siglo IV, y por supuesto, a los héroes que cayeron en la defensa de la capital aragonesa durante los dos Sitios franceses en la Guerra de la Independencia.

En los tiempos en los que se levantó el monumento, la actual Plaza de España todavía se llamaba Plaza de San Francisco, ya que en el solar que hoy ocupa la Diputación Provincial estuvo durante muchos siglos el convento de San Francisco, completamente destruido por los franceses en Los Sitios de Zaragoza.

Además de honrar a los mártires zaragozanos, el monumento también pretendía recordar a la antigua Cruz del Coso, un humilladero de gran tradición en la capital aragonesa y que fue destruida también durante los Sitios de Zaragoza, motivo por el que el memorial está rematado en la parte superior por una gran cruz, en recuerdo de la antigua Cruz del Coso.

El soporte arquitectónico del conjunto se levanta en torno a un gran pedestal que representa un torreón almenado en el que hay escudo heráldico laureado de la capital aragonesa en forja, junto a una alegoría de la ciudad, representada por una mujer coronada de hojas y con una corona de la victoria que representa a la inmortalidad de la ciudad en la mano, mientras que en la otra mano sujeta una filactelia y sello pendiente que representa la historia de la ciudad de Zaragoza.

En la parte superior, junto a la gran cruz que corona el monumento, aparece un ángel alado que señala hacia el cielo con la mano izquierda, mientras sostiene con su brazo derecho a un zaragozano caído en representación de todos los mártires aragoneses.

Foto – Nacho Viñau Ena, Flickr

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